Si tu intuición te dice que «frutas de color más intenso están más ricas», la ciencia tiene una buena noticia para ti

Si tu intuición te dice que «frutas de color más intenso están más ricas», la ciencia tiene una buena noticia para ti

Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte en el mundo, pero esta lacra se puede comenzar a controlar gracias a los alimentos más coloridos del supermercado. Un nuevo y exhaustivo estudio de revisión sistemática publicado en Nutrients ha puesto el foco en los carotenoides, los pigmentos naturales que dan su vibrante color a frutas y verduras como los tomates, las zanahorias o las espinacas.

Qué son exactamente los carotenoides. Los carotenoides son un grupo de más de 600 compuestos que las plantas, algas y algunas bacterias producen de forma natural. Son los responsables de los tonos rojos, naranjas y amarillos de muchos alimentos.

De entre los más conocidos podemos destacar el licopeno que está muy presente los tomates, el beta-caroteno que está en las zanahorias (y pueden llegar a darnos un color anaranjado en la piel) y la luteína o zeaxantina que están en los alimentos de color verde.

Unos componentes de gran importancia para los humanos. Los humanos no podemos producir estos carotenoides, como ocurre con algunas vitaminas, por lo que dependemos de la dieta para obtenerlos. Pero su fama no es gratuita: actúan como potentes antioxidantes, neutralizando los radicales libres que producen estrés oxidativo y acaba dañando las células y el propio material genético.

Además, el estudio destaca sus propiedades antiinflamatorias o su capacidad para mejorar el perfil del colesterol al reducir la oxidación del colesterol ‘malo’ o LDL. Esto es algo muy relevante, pues la oxidación de LDL es el desencadenante para que se formen las placas de ateroma en los vasos sanguíneos, que es un factor de riesgo clave para que deriva en aterosclerosis. Es decir, el endurecimiento y obstrucción de las arterias principales del organismo que puede provocar finalmente un infarto.

La evidencia sobre la mesa: comida real vs. suplementos. Los investigadores, liderados por un equipo de la Universidad Europea del Atlántico en Santander, analizaron 38 de los estudios más relevantes publicados en la última década para responder a una pregunta clave: ¿previene la ingesta de carotenoides las enfermedades cardiovasculares? Pero más allá de esto, también se preguntaron si los suplementos que se pueden encontrar funcionan o es mejor una dieta variada.

Tenerlos en sangre se asocia con un corazón más sano. Los estudios observacionales de cohortes que siguieron a grandes grupos de personas durante años, son bastante consistentes: quienes tenían concentraciones más altas de carotenoides en suero presentaban, en general, un menor riesgo de enfermedad cardiovascular.

Concretamente, se observó una correlación inversa con la hipertensión, la rigidez de las arterias y varios marcadores de inflamación. Esto sugiere que un consumo habitual de alimentos ricos en estos compuestos es un buen indicador de salud cardiovascular.

¿Funcionan los suplementos de carotenos? Aquí es donde la cosa se complica. Los estudios que dieron a los participantes cápsulas de carotenoides mostraron resultados que a menudo eran contradictorios. Por un lado, cuando se daba licopeno en suplemento, registró una mejora en la función endotelial de los pacientes que ya tenían una enfermedad cardiovascular, pero no en voluntarios sanos.

En el caso de la luteína se mostró una reducción de los triglicéridos, y con el betacaroteno el efecto significativo era nulo. Esto es algo que sorprendió a los investigadores, pero más aún se asombraron al ver que al proporcionar varios carotenoides juntos el efecto era más efectivo que con el uso de un carotenoide aislado. Esto ya nos da una pista importante.

La comida real gana la partida. El veredicto más claro llegó de los estudios de intervención dietética. Cuando a los participantes se les proporcionaban alimentos como zumos de tomate o zanahoria, o se les indicaba aumentar el consumo de frutas y verduras en la dieta, los beneficios eran más notables y consistentes que con las pastillas.

Intervenciones con zumo de tomate rico en licopeno lograron reducir moléculas inflamatorias clave en la ateroesclerosis, mientras que aumentar el consumo de frutas y verduras mejoró la capacidad antioxidante del colesterol «bueno» o HDL. De esta manera, la evidencia científica apunta a que los carotenoides se tienen que consumir en ‘grupos’ para que tenga un mayor efecto.

La conclusión es clara: no hay que sustituir a la verdura. En muchas ocasiones tratamos de suplementar aquello que no nos gusta con tratamientos de herbolario. Esto no es lo ideal en este caso, ya que el efecto cardioprotector del carotenoide parece amplificarse con otros compuestos que presenta el alimento original como la fibra o las vitaminas. Pero también se suma a la necesidad de complementarlo con otras frutas y verduras.

Y no hay que obsesionarse con el tomate y la zanahoria en este sentido. Hay una gran cantidad de frutas y verduras que se pueden incluir en la dieta de manera variada para no terminar ‘aborreciéndolo: pimientos, calabaza, brócoli o kale son algunos de los ejemplos que encontramos.

El tiempo es vital para su protección. Como ocurre en medicina, los efectos no suelen ser inmediatos cuando se hace un cambio en los hábitos de un paciente. En este caso, los estudios observacionales a largo plazo muestran los resultados más sólidos, es decir, que es el hábito sostenido de consumir estos alimentos lo que realmente protege el corazón.

Una buena dieta es fundamental. Esta conclusión no es ningún secreto para nosotros, ya que son muchos los estudios que apuntan a importantes beneficios de seguir una buena dieta. Por ejemplo, la dieta mediterránea puede ayudarnos a frenar el envejecimiento del cerebro. Aunque también es una realidad que existen muchas dietas como la dieta de la patata o las dietas milagro en general que son un foco de patología al enfrentarnos con ella a falta de nutrientes o un posterior efecto rebote.

Imágenes | Claudio Schwarz Kenny Eliason

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La noticia

Si tu intuición te dice que «frutas de color más intenso están más ricas», la ciencia tiene una buena noticia para ti

fue publicada originalmente en

Xataka

por
José A. Lizana

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